dilluns, 5 de gener del 2015

Palabras que pasan por el corazón que hieren.

Y si hablas más de lo que dices? Y si sientes que no llegas a todo aquello que quieres lograr?
Poco a poco te vas lanzando púas a ti mismo, como una rosa rota que quiere hacerse la eutanasia.
Te presionas contra ti mismo, te tiras las espinas a dentro porqué cada vez que abres tu flor, cada vez
que abres tu ser, parece que muestras la sangre rojiza que aparece en el pigmento de tus pétalos.

Pierde el color en los ríos de sangre que brotan de sus entrañas y al final queda la rareza de la rosa, roja con un blanco pétalo puro.

Rarezas.

Me quieres convertir en el ser extraño que crees, soy, que soy. Y en ese abismo, se maximizan mis rarezas para querer aproximarme a ti. Y me alejan. Y me aproximan y no quiero perderte aún que no seas mío.

Quiero. Deseo. Hay cosas que hacer.

Y al gustarme no quiero hacerme pesado, no quiero alejarte ni quiero alejarme pero tengo miedo de estar haciéndolo, de estar perdiendo el pulso a esto que no vemos, que hay que surge, que el fantasma mata aquello que nos aproxima y aleja todo lo que hay.

Mis palabras se ahogan. Mis manos, como imanes, atraídas a ti.

DÉJATE. DÉJATE. DÉJATE. Gritan mis labios.

Por favor... POR FAVOR.... No te alejes. Lo siento.

El error se hace presente (O así se siente.) CAOS.

2015

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